Warcraft: Las crónicas de Izwik

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Warcraft: Las crónicas de Izwik

Mensaje  Txus el Mar Ago 17, 2010 12:59 pm

Esta es una partida que estamos jugando los Domingos. En principio el grupo está cerrado, pero si alguien se quiere apuntar es bienvenido.

Después de haber sumido Azeroth en una noche permanente en la campaña de No-Muertos y de haber desmantelado una secta de murlocs seguidores de Cthulhu (Sí, asi como suena, gracias a Guillermón por la idea) en la campaña de la Horda, llega el momento de la tercera campaña que por votación popular será de la Alianza.

Aunque queda tiempo para que me decida a volver a dirigir, abro este tema para que me vayais diciendo qué tipo de personajes queréis haceros y si alguien quiere escribir la historia de su personaje también podéis hacerlo aquí (y si alguien tiene reparos en contar sus planes secretos, puede poner aquí lo que se sabe públicamente y luego contarme sus secretos en un mensaje privado).

En lo que respecta a la vida pasada, os recuerdo que empezaréis en nivel 15, por lo que habéis pasado por muchas cosas. Si tenéis alguna relación entre vosotros (hay familiares, sois una banda de mercenarios, etc...) sois totalmente libres de hacerlo.
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Re: Warcraft: Las crónicas de Izwik

Mensaje  Stormfist el Miér Ago 18, 2010 4:21 am

Jaja genial, yo tengo preparado mi personaje desde hace tiempo XD

______________________________________________________________________________________
Wilfred Fizzlebang, Ingeniero Gnomo

Wilfred nacio en Gnomeregan, hijo de chatarreros, y a muy temprana edad demostró una gran aptitud para la mecánica, cuando sus padres se preguntaban de donde sacaba tantos juguetes hasta que descubrieron que los construía el mismo. Durante su juventud fue discípulo del entonces Gran Chatarrero Gelbin Mekkatorque, el líder de Gnomeregan y la mente mas brillante de la ciudad. Sin embargo, sus estudios se vieron interrumpidos con la invasion de los Troggs y la traición de Sicco Thermaplugg. Aunque nadie de su familia salio herido, juró que se convertiría en un gran ingeniero y construiría máquinas capaces de retomar la ciudad. Una vez mudado a Ironforge, siguió estudiando el arte de la mecánica, aunque allí aprendió más de los enanos y sus máquinas de guerra. También acompañó en numerosas ocasiones a la Liga de Exploradores en sus numerosos viajes a ruinas titánicas, aprendiendo todo lo que pudo, recogiendo todo lo usable y aplicandolo luego a sus propias invenciones. Acualmente, Wilfred posee un taller en las afueras de Ironforge, el Taller Fizzlebang de Asedio y Exploración, aunque no es raro que delegue muchas tareas en sus numerosos subordinados cuando ve la oportunidad de unirse a algun grupo de aventureros... quien sabe que nuevos descubrimientos acerca de tecnologia titánica o materiales raros puede hallar en sus viajes. Además, ha recibido un encargo del Rey Varian Wrynn para construir una máquina de asedio voladora, y quiere convertir este encargo en su obra maestra.
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Re: Warcraft: Las crónicas de Izwik

Mensaje  Joss_Rand el Miér Ago 25, 2010 2:28 am

No he cambiado en mi idea de guerrero humano con arma a dos manos (espadón). Lo que sigue es relativamente básico -Big Mamie no va a ser su nombre, tenlo por seguro-, pero por ahora debería bastar:

Big Mamie nació hace alrededor de 35 años en un pequeño pueblo de Azeroth no muy lejos de Stormwind, y pronto destacó por su fuerza física entre los demás chavales del grupo, aunque éso sí, era alguien de carácter tranquilo y lejos del típico bravucón. Todo fue bien hasta que en una incursión de la Horda en dicho continente los orcos atacaron y arrasaron su pueblo. Afortunadamente para él, se había ido con sus padres a la ciudad a vender la cosecha del año a Stormwind, así que no fue muerto. No se pudo decir lo mismo de muchos de sus amigos, incluyendo su prometida.
Naturalmente, tras perder todo lo que tenían Big Mamie tenía sed de venganza, así que decidió entrar primero en la milicia local y después, cuando ya tenía algo de rodaje, en el Ejército -dónde permaneció varios años-, y dónde vivió todo lo que puede esperar un soldado -incluyendo estar a punto de morir en una ocasión-.

De Azeroth pasó a Lordaeron, y pudo ver la derrota de la Horda para alegría suya, siendo desplegado su batallón en la zona N de ése continente, relativamente cerca de Quel'thalas para encargarse de posibles restos del ejército de la Horda que quedaran allí. No pasó nada digno de mención hasta que supo de la destrucción del reino alto élfico y sobre todo hasta que un ejército de muertos vivientes acabó con su batallón, escapando Big Mamie junto con un puñado de soldados más por un margen muy estrecho.

Con Lordaeron arrasado, y tras ver el mal recibimiento que le brindaron a él y a sus compañeros -diciéndoles que tenían que haberse quedado luchando hasta el fin y no prestando caso a sus justificaciones de que con los muertos vivientes éso era una mala idea- Big Mamie decidió abandonar el Ejército y alquilar sus servicios de mercenario, trabajando cómo guardaespaldas de nobles/gente rica, entrenando a milicias locales en el arte de la guerra, etc. Así hasta hoy.


(PD: ¿sigues considerando a los altos elfos en la Alianza?. Si es así y veo -y sólo si veo- que falta lanzador de conjuros arcanos ó sanador podría probar a hacerme un hechicero alto elfo ó un sanador seguramente humano.)
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Re: Warcraft: Las crónicas de Izwik

Mensaje  Txus el Dom Dic 12, 2010 4:09 pm

Capítulo 1: La defensa de Stromgarde

El Sol ha sido derrotado. Los ejércitos de la Legión Ardiente campan a sus anchas en la zona septentrional del continente de Azeroth, protegiendo férreamente el pozo solar conseguido al comienzo de la cuarta guerra. El Rey Liche ha sido destruido y su ejército de No-Muertos ha caído irremisiblemente bajo control demoníaco.

La primera ciudad en caer fue Aerie Peak, pero no ante un ejército. La propia tierra cambió. Las montañas que les daban refugio se hundieron creando una nueva llanura. Ningún edificio quedó en pie.

La ciudad fue evacuada. Sus gentes buscaron refugio hacia el Sur. En la ciudad de Stromgarde pudieron descansar, hasta que la devastación volvió a alcanzarlos.

Desde el cielo los jinetes del viento de Aerie Peak traían informes descorazonadores sobre el avance de tan destructor fenómeno. Avanzaba como una plaga, muchas pequeñas aldeas habían desparecido ya y Stromgarde sería su próxima víctima.

Los dirigentes de Stromgarde tomaron la dolorosa decisión de seguir los mismos pasos que sus vecinos y evacuaron hacia el Sur*, no sin antes intentar una última medida desesperada. Buscaron un grupo de gente temeraria y capaz dispuesta a viajar hacia el Norte y descubrir qué clase de magia era capaz de crear un efecto así.

No tardaron en surgir los primeros voluntarios. Cary Bogart, un guerrero humano veterano de las tres guerras anteriores. Mimin Boltwrench y su nave Skybreaker. Thorgrim Stontroot, jinete del viento de Aerie Peak, sin disimular sus deseos de descubrir quién era el responsable y cobrarse venganza. Todos ellos fueron informados de que no habían sido el primero en ser reclutado.

Antes de terminar de formarse el grupo de expedición, doblaron las campanas de Stromgarde. Thorgrim había divisado un ejército demoníaco atravesando la recién formada llanura en dirección a Stromgarde. No era un ejército demasiado grande, pero estaba claro que estaba creado para demoler murallas. La veintena de infernales y las máquinas de asedio así lo atestiguaban.

Al llegar la hora la ciudad se encerró. Sólo salieron fuera de las murallas el barco volador Skybreaker (con el capitán, la tripulación y cuantos voluntarios pudieron reunir) y Thorgrim con su imponente grifo Blackwind. Estos dos cargaron directamente contra el general enemigo. El cual cayó ante su martillo y su pico, no sin antes crear una nube de oscuridad para proteger a su ejército.

La batalla fue dura y larga. Thorgrim no fue el único en destacar.

Los cañones del barco volador destruyeron gran parte de los miembros más pequeños del ejército y varias de las catapultas de carne. De la última se encargó Earladine, que demostró ser capaz de hacer algo más que curar a los suyos. Sin embargo, nada pudieron hacer cuando llegó la oscuridad.

La maga de guerra Luzielba Gurthial lanzó sus mejores conjuros en medio de la oscuridad, retrasando el ataque de los infernales. La inmunidad a la magia de éstos le impedía hacer mucho más. Solamente el hechizo “Misterioso rayo púrpura”** parecía hacer algo de daño.

De Cary Bogart sólo se sabe que aguantó en primera línea hasta que los infernales atravesaron las puertas, después simplemente desapareció.

Poco a poco, los infernales fueron cayendo y con ellos terminó la batalla. La ciudad se había salvado y los defensores habían sufrido relativamente pocas bajas.

Nuestros héroes descansaron unos días hasta que los últimos voluntarios se unieron a la expedición.
Earladine conoció al gnomo Mimin mientras luchaban en el aire y éste le habló de la misión. Ella y su lista se apuntaron poco después.

Luzielba fue la última. Según ella, la información que pudieran encontrar sería útil para los magos de Dalaran, a los cuales quería conocer.

De esta forma, al despuntar el alba, partieron hacia el Norte un guerrero en busca de recompensa, un gnomo en busca de fortuna, un enano en busca de venganza, una sanadora en busca de redención, una maga en busca de conocimiento y un pícaro cuyas intenciones aún no estaban claras.

Todos ellos descubrirían que el tejido del universo era más frágil de lo que imaginaban.

*Sólo un Zepelin, con miembros de la Horda, tomó rumbo Noroeste a través de la tormenta. Hacia Dalaran.
**Recordemos que la fuente de este poder aún está intentando regresar a este mundo.
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¿Que por qué he escrito ésto? Por varias razones:
1º: Me apetecía ¿pasa algo?
2º: Como no sabemos cuándo va a ser la siguiente sesión me/os sirve para recordar.
3º: Para evitar la pregunta "¿Qué pasó cuando no estuve?". Así todos estáis informados.

A lo mejor lo hago también con las demás sesiones.
Espero que os guste.
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Re: Warcraft: Las crónicas de Izwik

Mensaje  Joss_Rand el Dom Dic 12, 2010 10:33 pm

Está muy bien, lo que es a mí me ha gustado. Hazlo, y si algún día vuelves a retomar la de Stargate hazlo también con ella.
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Re: Warcraft: Las crónicas de Izwik

Mensaje  Txus el Sáb Ene 08, 2011 7:49 pm

Capítulo 2: A través del umbral

“Con cuatro cañones por banda
viento en popa a toda vela,
no corta el mar sino vuela
un barco volador”

La Skybreaker tomó rumbo Norte con nuestros héroes a bordo. Dejando la gran tormenta al Oeste, se adentraron allí donde no hace mucho se encontraban las cordilleras de Hinterlands. El terreno había vuelto a cambiar.

Una gran niebla se había apoderado de la zona. No podía presagiar nada bueno, por ello nuestros héroes decidieron entrar en ella y rezar para no encontrarse con ninguna montaña.

Montaña que apareció delante de ellos sólo con el tiempo suficiente para realizar una maniobra de emergencia que, aunque recibiendo daños, permitió salvar la nave.

Una vez en el suelo, rodeados por una niebla que apenas permitía a los compañeros verse entre sí al alejarse unos pocos metros, montaron un pequeño campamento mientras el enano y su grifo exploraban los alrededores.
Durante su viaje descubrió que aquellas eran las montañas desaparecidas de su tierra natal. Siguiendo el mapa (ya que la brújula no marcaba correctamente el Norte) y sus recuerdos encontró un pueblo que no le recibió cordialmente cuando apareció de entre la niebla con su grifo gigante, pero que le aceptó de inmediato al contar su historia.

El pueblo era Sunset Peak, desaparecido al cambiar el terreno, y los hombres y enanos que lo habitaban eran sus antiguos habitantes. Aceptaron de buen grado que Thorgrim trajera al resto de sus compañeros y la Skybreaker y fue en su busca. El capitán gnomo y su tripulación permanecieron junto a la nave hasta terminar las reparaciones. El resto fue a Sunset Peak.

Los anfitriones hablaron sobre los pueblos vecinos, la niebla y las bestias que trajo consigo. También comentaron que una expedición salió hacia el Sur unas semanas atrás.

Mientras tanto, el enano siguió explorando. Visitó las demás aldeas, su montura habló con varios grifos salvajes y viajaron aún más al Norte. La niebla se hacía menos espesa según se alejaba. Hasta que llegó a unas tierras que no podían ser otra cosa que el torbellino inferior.

Con estas noticias regresó a Sunset Peak y decidieron emplear su barco volador para evacuar las aldeas cercanas y llevarlas de nuevo al plano material.

En cuanto el barco fue reparado y llegó al pueblo comenzó la evacuación. Sólo permanecieron en tierra nuestros héroes, que emprendieron su viaje hacia el Norte.

Durante el trayecto se encontraron con varias de las bestias descritas por los aldeanos. No supuso demasiado problema, pero comenzaron a comprender la naturaleza de este lugar.

Exploraron las tierras del torbellino inferior. Encontraron un ejército demoníaco dirigiéndose hacia el Sur, hacia la niebla.

Nuestros héroes intentaron obstaculizar su camino, con poco éxito. Estos seres parecían tener control completo sobre la tierra circundante, incluidas las montañas neblinosas, abriéndose paso sin ningún esfuerzo.

Volvieron a Sunset Peak para decidir su rumbo de acción y cayeron en una trampa. El suelo desapareció bajo sus pies. Thorgrim no cayó al encontrarse volando con su grifo. Aún así decidió ir junto a sus compañeros.

Cayeron unos pocos metros a una cámara estanca. El techo volvió a cerrarse sobre sus cabezas. Una criatura se presentó ante ellos con palabras de buena voluntad. Según él, los había salvado de los demonios que se acercaban.

Se presentó a sí mismo como Yareg, un joven draenei enviado a descubrir las intenciones de los extranjeros. Los llevó creando túneles en la pared hasta su refugio. Un poblado draenei oculto bajo tierra. Allí fueron presentados al anciano, quien al escuchar la historia les habló del destino de su mundo.

La Legión Ardiente no buscaba la destrucción de Azeroth, sino adicionarla a su vasta dimensión, creada a través de los mundos que habían ido conquistando. No siempre usaban el mismo método. En este caso, habían encontrado una forma más lenta pero segura de asegurarse la victoria. Una fuente mágica de suficiente poder podría crear una conexión entre ambos planos y conllevar la anexión de Azeroth al torbellino inferior. Todos pensaron de inmediato en el pozo solar y el eclipse eterno. No era una consecuencia, sólo un síntoma.

El anciano explicó un punto importante sobre la conexión, para crearla debía haber otra fuente en el mundo de origen. Thorgrim habló sobre la fortaleza que encontró mientras sobrevolaba este plano. Era el lugar más cercano a la niebla que podría contener dicha fuente.

El anciano habló de su raza y de su lucha contra la Legión desde que destruyeron su hogar. Los héroes explicaron que ahora para abandonar ese plano sólo hacía falta caminar hacia el Sur. El anciano tomó en consideración viajar a Azeroth, pero no tomó ninguna decisión definitiva.

Tras largas deliberaciones trazaron un plan. Nuestros héroes investigarían la fortaleza mientras los draenei creaban una distracción.

El anciano sólo pidió una cosa. Si encontraban a los draenei capturados, debían intentar rescatarlos.


Última edición por Txus el Sáb Feb 19, 2011 3:51 pm, editado 1 vez
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Re: Warcraft: Las crónicas de Izwik

Mensaje  Txus el Sáb Feb 19, 2011 3:51 pm

Capítulo 3: La incursión

Nuestros héroes habían tomado una decisión. Buscarían la fuente mágica en la fortaleza demoníaca e intentarían salvar a los draenéis desaparecidos.

Se disponían a marcharse, cuando el anciano les hizo una advertencia. El poder de controlar la propia piedra les daba a los defensores una clara ventaja. El anciano puso a prueba a nuestros héroes. Los encerró en la piedra y les preguntó cómo pretendían salir de allí. En ese momento Earladine demostró una fuerza de voluntad inaudita y consiguió controlar la roca. Aquello les daba una esperanza.

El anciano también les habló sobre la posibilidad de recurrir a la antigua propietaria de la fortaleza, acción a la que rehusaron de forma prácticamente unánime.

Trazaron un plan. Enviaron un mensaje a la Skybreaker urgiéndola a regresar lo antes posible. La usarían como distracción mientras el resto, junto a algunos draenéis, cavaban un túnel bajo la fortaleza. El enano y su imponente grifo volarían junto al barco volador.

La sincronización de ambos equipos fue casi perfecta. Tras el disparo del cañón principal, un batallón de criaturas aladas se lanzó sobre la nave. El enano decidió alejarse y observar.

Bajo tierra, los draenéis cavaron hasta donde les fue posible, allí Earladine (que había pasado gran parte del trayecto practicando su recién descubierto poder) terminó el trabajo, abrió un camino hasta la superficie y con un cristal observó los alrededores. Se encontraban entre la muralla interior y una pared de la fortaleza. De momento no había ningún guardia a la vista.

Mientras retumbaba el sonido de la batalla, Earladine se lanzó un conjuro de silencio, salió a campo abierto y llegó hasta el muro. Allí abrió una ventana y dio la señal a sus compañeros. El siguiente en salir fue Cary, con la mala suerte de cruzarse con un guardia. Mala suerte para el guardia y su cuello.

Fueron entrando uno a uno sin más incidentes y comenzaron a investigar. Se encontraban en una habitación con un sorprendente buen gusto. De allí salieron al pasillo. Registraron las habitaciones cercanas y siguieron el pasillo hasta una sala central. Conectaba varios pasillos y tenía escaleras tanto de subida como de bajada. También había cinco guardias.

Realizaron un ataque sorpresa bajo el cobijo del silencio ofrecido por la sanadora. Sorpresa aumentada cuando el gran guerrero humano se lanzó al suelo y se clavó su propia espada. No tardaron en caer los cuatro primeros. El quinto debía ser interrogado.

La sanadora bajó por las escaleras. Se alejó para evitar que el conjuro de silencio les impidiera interrogarlo. Cuando le preguntaron dónde estaban los prisioneros la respuesta fue.

-En las mazmorras ¿Dónde iban a estar?

A la pregunta lógica de dónde estaban las mazmorras contestó.

-¿Tú dónde las pondrías?

No dio más información. Estaba claro que el demonio, aunque había depuesto las armas, no había sido intimidado. Tras un breve interrogatorio que acabó sacando de quicio al gnomo, éste decidió darlo por terminado disparándole a la cabeza. El ominoso ruido hizo eco a través de los pasillos. Si alguien más hubiera conocido el idioma gnomo habría entendido claramente lo siguiente.

-Mierda.

El grupo bajó las escaleras para reunirse con la sanadora.
A fin de cuentas. Las mazmorras siempre están abajo ¿no?
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Re: Warcraft: Las crónicas de Izwik

Mensaje  Txus el Miér Mar 30, 2011 8:51 pm

Capítulo 4: El pozo de almas

Mientras el equipo de rescate se adentraba en las profundidades de la fortaleza, la batalla alrededor del barco volador se recrudecía. Los asaltantes adoptaban nuevas tácticas y aproximaciones para evitar el fuego enemigo y poco a poco iban llegando en mayor cantidad a la cubierta del barco.

Thorgrim decidió tomar cartas en el asunto y con su gigantesco grifo embistió contra las hordas de seres demoníacos. Cada pasada derribaba a varios enemigos y pronto se convirtió en objetivo preferencial. No era ningún problema para esta poderosa pareja.

Pero su objetivo no era acabar con todas las criaturas, sino proteger al barco y su tripulación. Cuando vio que una gárgola entró en una de las troneras se lanzó a por ella. La gárgola consiguió agarrar al cañonero y salir volando con él. Thorgrim no dudó en perseguir a la gárgola, matarla y coger a su compañero. Sin embargo un grifo mutante se adelantó y lo cogió antes que Blackwind. Tuvo que repetir la operación para salvar al humano de una muerte segura y dejarlo a salvo en la cubierta del barco.

Fue entonces cuando vieron la gran explosión.

*******************************************************************************************************************************

El grupo descendió por las escaleras con el sonido del disparo resonando en su mente. Llegaron al pasillo de entrada a los calabozos. No tardaron en encontrar a Earladine. Estaba inconsciente en las manos de un doomguard. Al verlos éste sonrió y tendió la chica a los dos esqueletos que le acompañaban.

El grupo no dudó en acabar con el demonio. El guerrero del grupo se abalanzó sobre él, siendo repelido de un manotazo y enviado a un calabozo destrozando la puerta a su paso. Mientras sus compañeros combatían al demonio, Devin Drake atravesó la sala para rescatar a Earladine.

Nuestros héroes combatieron con ferocidad al demonio. Éste, al verse en peligro recurrió a su arma más mortífera. Cogió a Cary del hombro, le miró fijamente y lanzó sobre él la maldición demoníaca. Poseído por otro doomguard, Cary se volvió y atacó a sus compañeros. Libre del guerrero, el demonio lanzó su furia sobre la maga, que cayó de un único ataque.

Viéndose sólo, Mimin huyó escaleras arriba mientras resonaban las carcajadas del demonio. El ser que previamente había sido Cary Bogart le persiguió con un único objetivo en mente.

Mientras subía las escaleras se encontró con varios guardas atraídos por el disparo que él mismo había realizado. Viéndose rodeado tomó una última decisión. Activó una granada dentro de su bolsa y con la fuerza de cien granadas se lanzó sobre el cuerpo poseído de su compañero gritándole.

-Adiosten Shinhan*.

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Devin sintió la explosión incluso antes de oírla. Pudo esconderse sin problemas de la gran lengua de destrucción que atravesó su posición y continuó su búsqueda. Encontró a los esqueletos que cargaban con Earladine. En una sala presidida por una gran máquina contenedora, los esqueletos pretendían lanzarla dentro. Uno de los esqueletos se enfrentó a Devin y cayó rápidamente.

El segundo esqueleto subía las escaleras hacia la apertura de la máquina. Unos pasos antes de alcanzar su objetivo Devin llegó ante él. El esqueleto soltó a la chica sobre los últimos escalones y comenzaron a pelear en las estrechas escaleras. El esqueleto intentó derribarle en varias ocasiones, pero un error de cálculo permitió a Devin contraatacar y lanzar al esqueleto por un lateral. Sus huesos se dispersaron en el suelo para nunca más moverse.

Devin levantó a la chica y cargó con ella hacia la salida. Debía alejarla lo más posible de la enorme vasija.

-El pozo de almas. Hay que destruirlo –susurró Earladine, aún inconsciente.

Lamentando su mala suerte, Devin hizo caso a la chica que llevaba en brazos. La depositó en el suelo y buscó infructuosamente una forma de destruirlo. Mientras intentaba destruirla usando un método que habría acabado con él inmediatamente, aparecieron los draenéis. Le indicaron que huyera con la chica mientras ellos se ocupaban destruirlo.

Echando un último vistazo atrás, Devin vio a un draenei subir las escaleras, abrir la tapa e introducir varios objetos redondos bastante similares a los que empleaba Mimin.

Corrió con todas sus fuerzas con la chica en brazos y llegó hasta los calabozos. Allí se encontró con una buena guarnición de soldados. De perdidos al río, siguió corriendo y esquivó los primeros ataques. Pronto los guardias tuvieron otro problema más urgente.

Se produjo una segunda explosión y la onda expansiva amenazaba con acabar incluso con la misma piedra de la fortaleza.

Sin pensar en nada más, Devin siguió corriendo hasta salir del edificio, donde fue apresado por una enorme criatura voladora.

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La explosión hizo que el combate en el exterior se detuviera por unos momentos. Muchas de las criaturas se replegaron y regresaron a la fortaleza. El enano decidió atacar a los guardas de la fortaleza en una sucesión de rápidas pasadas.

Hasta que una segunda explosión hizo temblar la fortaleza. Thorgrim, acercándose para ver si descubría algo sobre los progresos de sus compañeros, iba eliminando a todo el que se interponía en su camino. Cuando vio a dos de sus compañeros raudamente los recogió y los llevó al barco. También observó cómo los draenéis escapaban por el agujero que habían creado junto a Earladine y lo cerraban.

Al explicarse la situación, el barco regresó a la base draenei con poca oposición de los demonios.

*******************************************************************************************************************************

Mientras informaban al anciano draenei, Devin cuidaba de Earladine en el barco. Al recuperar la consciencia le comentó:

-Ha sido muy extraño. Entraron mi cabeza y me pidieron que destruyera el pozo de almas. Estaban atrapados allí.

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Tras la liberación de los prisioneros draenei aún quedaba un asunto pendiente. Yareg viajaría a Azeroth en calidad de emisario y hablaría con las autoridades para pedir refugio y, quizá, un lugar donde su gente pudiera establecerse. Se demoraron el tiempo justo para realizar las reparaciones en el barco y curar a los heridos.

Los miembros de la expedición que seguían con vida regresaron a Stromgarde en la Skybreaker, ahora capitaneada por Korgan Stonefist, avatar de los titanes, segundo al mando hasta entonces. Allí les recibieron entre aplausos. Era la primera buena noticia que llegaba desde el Norte en mucho tiempo. La ciudad había recibido varios ataques y estaban reparando las murallas y añadiendo fortificaciones. La población civil ya había sido evacuada por completo y sólo el ejército de la Alianza permanecía allí.

Si los esfuerzos de nuestros héroes habían servido para algo, era pronto para saberlo.

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Nuestros héroes tuvieron un par de semanas de descanso. Durante este tiempo Yareg habló con el general al mando y se enviaron mensajes a los diferentes aliados de la humanidad. Ninguno puso ninguna objeción a la entrada de los draenéis en Azeroth, en estos tiempos cualquier amigo es bienvenido.

La Skybreaker fue reparada a fondo y Korgan tomó el mando definitivamente, no sin antes escuchar las reticencias de algunos de sus hombres. Ninguno de ellos se lo dijo abiertamente**.

Thorgrim viajó hacia el Sur para ver cómo les iba a sus paisanos. Parecían estar siendo relativamente bien recibidos por los pueblos de acogida, pero se encontraban indefensos ante los ataques de los bandidos. El enano no tardó en acobardarlos.

Durante este tiempo el grupo deliberó su propio plan de acción. Escucharon noticias de otras localizaciones al Sur donde se estaban abriendo portales al Torbellino Inferior de forma, por decirlo de alguna manera, natural. Korgan les habló de la magia titánica y de la posibilidad de que los titanes hubieran podido aprender la técnica de abrir y cerrar portales.

Entre todos decidieron viajar a Ironforge, visitar a los expertos en historia titánica y buscar alguna forma o herramienta que les permita luchar contra la amenaza demoníaca.



*Que en gnómico significa “Tú te vienes conmigo, cacho cabrón”.
**Cualquiera le dice eso a un avatar de los titanes.

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Nestor ¿dejas la partida definitivamente o vas a volver? Es para ver qué hago con tu personaje.
Carmesí ¿te importa si presento a tu personaje en Ironforge? Creo que tendría más sentido.

Por último, pero no por ello menos importante: ¡Habéis desbloqueado la opción de haceros draenei!


Última edición por Txus el Sáb Abr 02, 2011 1:15 am, editado 1 vez (Razón : Cambio de sexo XD)
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Re: Warcraft: Las crónicas de Izwik

Mensaje  Guillermon el Jue Mar 31, 2011 9:18 pm

Mola^^ ¿Serian los draeneis corruptos del manual de monstruos o te inventarias tú sus reglas? XD

Por cierto te estan quedando cojonudos los ressumenes de la partida Very Happy
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Re: Warcraft: Las crónicas de Izwik

Mensaje  Txus el Sáb Abr 02, 2011 1:11 am

Ahi va! Si hay alguien que se lee estos ladrillacos!
Ya sólo falta:
a) Que los aludidos lo lean hasta el final (bueno, me basta con que lean el último cacho)
b) Que contesten a lo que pregunto

Contestando a tu pregunta, me gustaría ver los draenei del WoW antes de decidir.
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Re: Warcraft: Las crónicas de Izwik

Mensaje  Joss_Rand el Sáb Abr 02, 2011 1:39 am

Aunque no lo parezca, yo también lo he leído -cómo todos los que pones- y desde luego que te lo curras, aunque echo en falta la "espectacular" entrada en escena de cierta elfa arquera (ya me entiendes).

Miguel puede que dé más información sobre los Draenei del WoW -no corruptos cómo sabemos-. No debería de ser muy difícil adaptarlos a ésto utilizando quizás cómo base a los draenei del manual.
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Re: Warcraft: Las crónicas de Izwik

Mensaje  Stormfist el Sáb Abr 02, 2011 4:37 pm

Bueno... los Draenei del WoW, como sabeis, son la version "pura" de la raza de Archimonde. Fisicamente, son bastante robustos, son bastante mas altos y fornidos que el humano medio, y poseen extremidades inferiores similares a las de las cabras, aunque no son peludas (De hecho, solo tienen pelo en la cabeza, y si eso barba los tios). Tanto hombres como mujeres poseen cola, aunque la de los hombres es mucho mas gruesa y musculosa, ademas de poseer un conjunto de placas. Tanto hombres como mujeres poseen unos pequeños apendices tentaculares que nacen justo debajo de las orejas. Los hombres tienen placas oseas en la frente, mientras que las mujeres tienen un par de cuernos que les surgen de las sienes (Tanto las placas como los cuernos pueden tomar muchas formas diferentes) Suelen tener la piel de tonos azulados, aunque tambien los hay que son casi blancos, otros casi negros, y los mas raros tienen la piel de un color purpúreo. Todos los draenei poseen unos ojos sin pupila de un color azul brillante.

Los draenei tienen una afinidad natural hacia la magia, de la que son maestros tanto en su forma arcana como divina. Pero lo mas curioso es que todos los draeneis "puros" poseen un vinculo muy cercano con la Luz, simbolo de su relacion con los seres de luz pura llamados Naaru que los bendijeron hace miles de años, y todos y cada uno de los draeneis son capaces de utilizar un sencillo conjuro curativo llamado "Bendicion de los Naaru", que aumenta de poder conforme el propio draenei se vuelve mas poderoso, independientemete de si el draenei es lanzador de conjuros o combatiente cuerpo a cuerpo.



En cuanto a reglas, yo les pondria esto:
+2 INT, +2 WIS, +2 CON, -2 DEX. Los draeneis poseen una afinidad natural con la magia, asi como una complexion robusta, pero al mismo tiempo son poco ágiles.
+2 Conocimiento de Conjuros, +2 Sanar, y son cláseas para ellos
Pueden lanzar 1 vez al dia como accion estandar, la aptitud sortilega "Bendicion de los Naaru", que cura al objetivo 1d6 por cada 2 niveles de personaje que posea el draenei (Asi, en nivel 2 curaria 1d6, al 10 5d6, etc...)
Ajuste de Nivel: +1

En principio les pondria esto, aunque ya lo iré desarrollando un poco mas y mejor.
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Re: Warcraft: Las crónicas de Izwik

Mensaje  Txus el Miér Abr 06, 2011 9:06 pm

Capítulo 5: La entrada

Mientras Thorgrim y Earladine trasladaban a Yareg junto a los suyos, el resto de la expedición viajó hacia el Sur hasta Ironforge. Allí Korgan pretendía encontrar información sobre portales entre los archivos del gremio de exploradores.

Mientras el enano investigaba junto a uno de sus colegas, Devin decidió hacer una visita al tablón de trabajo para ganarse un dinerillo. Encontró una tarea sencilla, deshacerse de unas ratas, pan comido.

Los contratantes eran una joven pareja de gnomos un tanto empalagosa. Le mostraron la despensa y Devin pudo ver la ingente cantidad de roedores que allí se encontraban, los cuales huyeron nada más abrirse la puerta. El pícaro aceptó el encargo y comenzó el trabajo de envenenamiento. Mientras inspeccionaba una pared pudo ver que cedía fácilmente y tras él se abría una galería. Derribó la pared y se adentró en la oscuridad. Pudo ver más ratas corriendo, pero esta vez no huían de él. Mientras pasaban entre sus piernas supo que delante había algo peor que unas pocas ratas.

No le fue difícil encontrar a la araña.

Aprovechando las telarañas se elevó hasta el techo y luchó boca abajo contra ella. A pesar de la diferencia de tamaño Devin la mató en cuestión de segundos recibiendo un único mordisco. Descendió y comenzó a examinar los capullos. Mientras abría el segundo su espada cayó al suelo. Sus fuerzas desaparecían a pasos agigantados a medida que el veneno recorría su cuerpo. Soltó todo su equipo para no morir aplastado. Buscó la galería por la que había entrado y comenzó a arrastrarse en la oscuridad.

Transcurrió una eternidad hasta que escuchó una voz conocida. Shaula Soldelamañana, la alta elfa reclutada por Korgan, le había encontrado tras una larga búsqueda. Recogió al humano y lo llevó de regreso a la casa de los gnomos. Devin tuvo fuerzas suficientes para exigirle a Shaula que recuperara su equipo, cosa que hizo la elfa.

Los gnomos avisaron a un sanador para que eliminara el veneno, de modo que Devin terminó herido, envenenado y el dinero que ganó fue rápidamente entregado al sanador. Eso sí, obtuvo la gratitud de los gnomos.*

Mientras tanto, Korgan encontró lo que buscaba**. Un explorador llamado Roland Firebolt declaró haber encontrado escritos titánicos relacionados con su capacidad para crear portales. Actualmente, Roland se encontraba investigando unas posibles ruinas titánicas en Kalimdor. Tras marcar la ubicación en un mapa regresó a su barco donde recibió malas noticias.

Le informaron del descubrimiento de un polizón. Una gnoma que se presentó a sí misma como Nitori Rivercastle. Emocionada ante la visión del barco volador, decidió colarse y echar un vistazo empleando la legendaria técnica de la caja de cartón. Fue descubierta y encerrada hasta la llegada del capitán.

Nitori convenció al enano de que podía ser útil. Sólo tuvo que enseñarle a Murloc k 10, su armadura de combate. A pesar de su horrendo aspecto, decidió darle una oportunidad.

Thorgrim llegó unos días después. Informó al grupo de la decisión de Earladine de permanecer junto a los draenei y ayudarles durante su asentamiento en Azeroth.

Una vez terminados los preparativos, nuestros héroes viajaron hacia el desierto de Kalimdor en busca de la expedición científica de Roland Firebolt.

El barco aterrizó en el lugar indicado. Encontraron unas cuevas por los alrededores y una de ellas le comentó a Korgan la presencia de más enanos. Allí encontraron a Roland Firebolt y su equipo. De sus investigaciones poco les pudo contar, sólo que le habían llevado hasta ese lugar. El grupo decidió ayudar y Roland les llevó hasta una puerta de Mithril custodiada por cuatro golems. Delante de cada uno había una palanca.

-De momento –explicó Roland-. Hemos probado a tirar de una palanca. Cada vez se activaba el golem correspondiente, por fortuna si huíamos regresaba a su posición original. Ya hemos probado con las cuatro.

-¿Y si tiramos de las cuatro a la vez? -sugirió Thorgrim.

La idea fue tan rápidamente denostada como llevada a la práctica.

La puerta se abrió.

La cueva rebosaba arquitectura titánica por todos sus poros.

La expedición se preparó para adentrarse en las profundidades. Thorgrim, que había dejado a su grifo Blackwind en el exterior, salió para preguntarle si quería entrar, oferta que el grifo rechazó. El enano vio que su montura ya había conseguido alimento por su cuenta. Blackwind fue el primero de los dos en conocer a un centauro.

El grupo se adentró en la cueva. El primer tramo estaba lleno de placas de presión que activaban el mecanismo de aplastamiento de las paredes. Para complicarlo aún más, habían colocado delgados hilos en diferentes posiciones para activar las trampas. Devin se ocupó de mantener a salvo al grupo. Llegaron hasta un abismo, sobre el cual Korgan creó un puente de piedra. El tercer y último tramo lo defendían unas trampas activadas por sonido. Aprovechando el tiempo de reposicionamiento de dichas trampas, nuestros héroes fueron atravesándolas y llegaron al final de la cueva. Las linternas no permitían ver el final de la puerta doble.

Con gran esfuerzo, Korgan abrió las puertas.

Ante ellos, despertada de un sueño milenario, se alzaba la ciudad perdida de Uldumar.


* Eso pasa por quejarse de que cazar ratas es poco heróico.
** También encontró cerveza y alguien con quién beber, así que técnicamente encontró las tres cosas que buscaba.
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Re: Warcraft: Las crónicas de Izwik

Mensaje  Nestor el Jue Abr 07, 2011 10:56 am

Txus escribió:Nestor ¿dejas la partida definitivamente o vas a volver? Es para ver qué hago con tu personaje.
Tengo la firme intención de hacerme un book acojonante y participar en el concuros de Norma comics.* Así que he dejado los videojuegos y un día del fin de semana lo dedico integramente a dibujar**. Estoy pensando en que quiza no salir los sabados para ir a tu partida, pero se me haría muuuuy friki. Así que lo mejor sería considerarme baja. Al menos hasta que acumule demasiados Sabados desastrosos y empiece a considerar la opcíon muuuuy friki.

*Mentira cochina. Lo que quiero es recuperar mi puesto como mejor dibujante de GREBAS. Vero, Te espero en el puente de Edo durante los 7 primeros día del año. Razz
**Y justamente sacan el Silverfall II por 10€ y empiezas a hacer partidas guapas y noveladas. Dios no juega a los dados. Se dedica a tirarmelos a la cabeza
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Re: Warcraft: Las crónicas de Izwik

Mensaje  Joss_Rand el Jue Abr 07, 2011 3:20 pm

Nestor escribió:
Txus escribió:Nestor ¿dejas la partida definitivamente o vas a volver? Es para ver qué hago con tu personaje.
Tengo la firme intención de hacerme un book acojonante y participar en el concuros de Norma comics.* Así que he dejado los videojuegos y un día del fin de semana lo dedico integramente a dibujar**. Estoy pensando en que quiza no salir los sabados para ir a tu partida, pero se me haría muuuuy friki. Así que lo mejor sería considerarme baja. Al menos hasta que acumule demasiados Sabados desastrosos y empiece a considerar la opcíon muuuuy friki.

*Mentira cochina. Lo que quiero es recuperar mi puesto como mejor dibujante de GREBAS. Vero, Te espero en el puente de Edo durante los 7 primeros día del año. Razz
**Y justamente sacan el Silverfall II por 10€ y empiezas a hacer partidas guapas y noveladas. Dios no juega a los dados. Se dedica a tirarmelos a la cabeza


Va a ser difícil que lo consigas, pero con tiempo seguro que sí. Veremos que consigues.

(PD: si hubiera sabido que Néstor no iba a venir, habría ocupado su puesto en vez de ésa guardabosques para tener a alguien que cure en el grupo -ni la curación en entorno salvaje ni los pocos hechizos que tiene no es que se puedan comparar con la magia que tenía su personaje-. En fin, mala suerte).

(PDD: muy buena lectura otra vez, Chus. +1).
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Re: Warcraft: Las crónicas de Izwik

Mensaje  Joss_Rand el Miér Abr 20, 2011 2:14 pm

Ah, una cosa más: encontré ésto en Deviantart. Excepto por el color de la capa (verde y no roja) y los dibujos de la cara (sin ellos), es cómo me imagino al personaje:

Guardabosques elfa
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Re: Warcraft: Las crónicas de Izwik

Mensaje  Stormfist el Mar Abr 26, 2011 3:55 pm

Encontré una buena imagen para describir a mi enanete, ahi tan majo el.

Mas o menos así
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Re: Warcraft: Las crónicas de Izwik

Mensaje  Txus el Mar Mayo 03, 2011 8:45 pm

Perfecto, Miguel. A partir de ahora cuando vayas por la calle la gente huirá aterrada XD

Capítulo 6: Uldumar

Nuestros héroes se adentraron en la misteriosa ciudad. Ante su sorpresa, la luz natural llegaba hasta este lugar en las profundidades de la tierra. Un gran cartel rezaba en idioma titánico Bienvenidos a Uldumar.

Las primeras edificaciones que encontraron no eran todo lo gigantescas que habían imaginado. Más bien parecían las residencias de criaturas del tamaño de las que ahora mismo caminaban por las calles de la ciudad. El silencio era total, cautivador. Invitaba a adentrarse en ella, o salir corriendo. Sólo la armadura de vapor rompía el hechizo.

Se adentraron en la ciudad. Según se acercaban al interior, los edificios se hacían más grandes y majestuosos. Era sin duda el hogar de los titanes. Y en el centro exacto, una gran pirámide reclamaba atención.

Roland Firebolt ordenó instalar un segundo campamento a los pies de la pirámide. El grupo estudió los alrededores en busca de posibles peligros. Una vez cerciorados de no haber ninguno, entraron en la pirámide para desvelar sus secretos.

La entrada era estrecha incluso para los estándares enanos. A duras penas pudo entrar el vehículo de Nitori. La primera puerta contenía un mensaje de advertencia.

Pasad si sois dignos del tesoro que aquí yace.
Si no lo sois, seréis considerados profanadores.


Nuestros héroes no se amedrentaron y abrieron la puerta. Les condujo hasta una sala de grandes dimensiones, con dos relojes de arena, una inscripción en la pared y un golem. En uno de los relojes había un cartel con cuatro marcas, el otro siete y la inscripción de la pared contenía nueve filas, cada una con una marca más que la anterior.

Thorgrim dio una palmada a uno de los relojes para ver qué ocurría. Según caía la arena se iban iluminando las filas de la inscripción. Cuando cayó el último grano, el golem se activó, cuando se acercó a ellos vieron la puerta que custodiaba. A pesar de ser el golem más duro que jamás habían encontrado, lo derribaron con facilidad. Cuando se imaginaron que habían superado la prueba, vieron cómo las piezas volvieron a juntarse y el golem regresó a su posición original. No les atacó, esperó pacientemente el resultado de un nuevo intento.

Nuestros héroes encontraron la forma de medir nueve minutos con estos dos relojes. El golem se movió de nuevo. Esta vez se apartó y la puerta se abrió. Subieron las escaleras y cruzaron otra puerta.

La nueva sala tenía otro golem, idéntico al anterior, pero no había relojes. En la pared izquierda había una serie de grabados. Un pájaro y un nido, un oso y una cueva, una rana y un estanque. Junto a ellos, un espejo. En la pared opuesta una serie de figuras geométricas. Un triángulo, un círculo, un cuadrado y un rombo. Una rápida inspección reveló que se podían pulsar.

Korgan explicó su teoría. La clave estaba en la escala evolutiva. Con ello en mente pulsaron una secuencia de cuatro botones. El golem se activó y tuvieron que derrotarlo. Nuestros héroes probaron a mover el espejo y ver el reflejo, nada ocurrió. Ante la falta de ideas decidieron probar combinaciones al azar. Tras derrotar al golem varias veces decidieron probar combinaciones mientras éste se movía, dejando a Nitori y su Murloc con el golem. Probaron todas las combinaciones con cuatro símbolos y después probaron usando sólo tres. No consiguieron nada.

Fue Roland quien dio con la solución. Una casa. Cuadrado y triángulo. Probaron con el golem desconectado y se apartó mientras se abría la puerta.

Sintiéndose bastante ridículos se encaminaron en silencio hacia la siguiente sala. En la puerta encontraron otro mensaje.

Habéis demostrado vuestra inteligencia.
Ahora deberéis poseer fuerza.
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Re: Warcraft: Las crónicas de Izwik

Mensaje  Txus el Mar Mayo 03, 2011 9:55 pm

Capítulo 7: El oráculo

Cruzaron la puerta y ésta se cerró a sus espaldas, igual que las anteriores. Encontraron una sala algo menos espaciosa, se notaba que estaban ascendiendo la pirámide. En el lado opuesto vieron unas figuras que también entraban en la sala.

Eran ellos mismos.

Los dobles se lanzaron al ataque en cuanto se cerraron las puertas, cada uno atacando a su par. Nuestros héroes cambiaron ligeramente sus indumentarias para diferenciarse de sus dobles y atacaron a su vez, pero lo hicieron en grupo. Eliminaron primero a los enemigos más peligrosos para después ocuparse de los menos temibles. Todos nuestros héroes sobrevivieron, pero alguno de ellos vio la muerte muy de cerca. La ingente sangre derramada por Korgan provocó la caída de los dobles de los dos enanos* y aquella desventaja acabó con su existencia. El resto opuso mucha menos resistencia.

Descansaron para recobrar el aliento y curarse un poco las heridas. Todos echaron de menos a Earladine.
Subieron las escaleras hacia la siguiente prueba y encontraron otro cartel.

Sabéis que la fuerza de un grupo es mayor que la suma de sus miembros,
pero el poder que buscáis puede volverse contra vosotros.
¿Tenéis la fuerza de voluntad suficiente para controlarla?


Tras la puerta encontraron un pequeño altar con una manta tapando un objeto. Nuestros héroes decidieron cruzar sin tocar la manta. La puerta no se abrió.

Con cautela quitaron la manta y vieron una bola de cristal transparente. Miraron el explorador enano y la elfa. Se quedaron petrificados. Los demás supusieron que la prueba se encontraba en la bola, de modo que todos miraron, salvo Devin, que no miró como medida de precaución.

Vieron una luz en el interior de la bola que los cegó. A continuación, se encontraron todos en un mundo oscuro, donde reinaba la nada y sólo una espesa niebla que cubría hasta la altura de los tobillos se atrevía a habitar allí. Korgan apartó la niebla y descubrió que no había suelo. Unos examinaron el lugar, Thorgrim se echó a dormir, otos meditaron sobre su situación. No había final aparente, ni paredes ni techo. Sólo la nada.

Cuando Thorgrim despertó (su teoría de que saldría si se echaba a dormir resultó estar equivocada) intentó de nuevo desear estar fuera. De repente se vio en la sala de la pirámide, con Devin esperando y el resto de compañeros observando la bola.

Poco a poco fueron recobrando la consciencia. Korgan alcanzando la unidad con el universo, Nitori deseando volver a la seguridad de su armadura, Roland convenciéndose de que todo era un engaño. Todos regresaron, salvo Shaula.

Tras esperar durante horas, Korgan decidió mirar de nuevo para rescatarla. Le explicó con palabras sencillas lo que debía hacer. Aún así, le resultó extremadamente difícil conseguirlo. Finalmente, más por miedo al enano que otra cosa, escapó de la prisión. El enano salió enseguida. Al ver que la puerta no se había movido, pidieron a Devin que entrara y saliera, cosa que hizo sin prisa, pero sin pausa.

La puerta seguía cerrada. Harto de la esfera, Korgan decidió que lo mejor era destruirla. Cargó contra la esfera y volvió a entrar en ella. Cuando se dio cuenta de que había vuelto a mirarla descargó su martillo contra el suelo hasta que le dieron calambres en los brazos mientras recitaba todas las blasfemias que había escuchado a lo largo de su vida.

Regresó fácilmente a la sala y ordenó tapar la esfera. Cargó de nuevo contra ella, hasta que Roland se interpuso en su camino.

-Por encima de mi cadáver –espetó Roland.

Sin ningún miramiento, Korgan descargó su puño sobre Roland y le dejó inconsciente.

-Ha sido por su propio bien –dijo Korgan cuando los demás le reprocharon su acto.

Korgan pudo por fin destruir el orbe y la puerta se abrió.

Subieron las escaleras hasta la última sala. Allí, los titanes les observaban desde los frescos de las paredes. Una vitrina, en cuyo interior pudieron ver una bola de cristal rojiza, presidía la sala. Cuando Roland despertó les tradujo la inscripción en la pared.

Ante vosotros se encuentra el oráculo de Norgannon.
Si estáis aquí es porque ya no estamos en este planeta.
Sois libres de usarlo a vuestro antojo,
pero no fue hecho para manos mortales.
Quedáis avisados.


Abrieron la vitrina y Korgan miró en su interior.

¿Cuál es el nexo de unión entre Azeroth y el Torbellino Inferior y cómo podemos romperlo?, pensó.

Vio una imagen del pozo solar. Se adentró en él y surgió una fortaleza. Dentro de ella, cautiva y demacrada, una alta elfa luchaba por respirar.

Thorgrim miró también en su interior, realizando la misma pregunta. Su visión sólo llegó hasta la fortaleza, pero pudo ver que los alrededores pertenecían a Outland, también se fijó en los pocos estandartes que ondeaban enteros.

Con el oráculo en su poder, salieron de la pirámide. Habían estado días enteros allí, pero mereció la pena. Celebraron discretamente el descubrimiento y el grupo partió dejando trabajar a los exploradores enanos. Roland partió hacia Ironforge con la reliquia recién encontrada. No quiso mirar en su interior hasta llegar allí.

La visión les había dado una respuesta, pero las preguntas eran numerosas. Para contestarlas decidieron viajar hasta Theramore y pedir consejo a Jaina Proudmoore, maga de Dalaran y líder de la Alianza. La fama de la Skybreaker y su tripulación les fue de mucha ayuda, pues Jaina les concedió una entrevista aquella misma noche.

* Eran clones perfectos.
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Re: Warcraft: Las crónicas de Izwik

Mensaje  Txus el Lun Mayo 16, 2011 6:00 pm

Capítulo 8: Buscando respuestas

Jaina Proudmoore era una mujer sagaz y precavida, por lo que decidió que su reunión con nuestros héroes se realizaría en una pequeña estancia privada, lejos de oídos indiscretos. Allí escuchó pacientemente a Korgan relatar los descubrimientos que habían realizado.

No dudó en decirles cómo podían llegar a Outland. Relató de nuevo la historia de cómo Draenor (el planeta natal orco) estalló y pasó a formar parte del Torbellino Inferior, convirtiéndose en Outland. Lo único que necesitaban era un mago que abriera un portal hacia allí, aunque era más fácil decirlo que hacerlo. La preguntaron por los magos de Dalaran y ella contestó que seguramente podrían encontrar a alguien allí con la capacidad de llevarles a Outland. Que también quisiera hacerlo era algo de lo que ellos mismos tendrían que ocuparse.

Tras terminar con este tema, Jaina les habló sobre las cuestiones que la habían llevado a aceptar la reunión. Les informó de que Stromgarde seguía en pie y, al parecer, la fusión entre dimensiones se había detenido, aunque no revertido.

También les informó sobre la finalización de las negociaciones con los Draenei. Ninguna de las razas civilizadas se había opuesto a su llegada a Azeroth. Viajaron hasta Kalimdor y crearon un asentamiento en la zona Norte del continente. Les comentó cómo su antigua compañera Earladine se encontraba aún con ellos y cómo había ayudado en su establecimiento.

Antes de partir, les preguntó qué había sido del oráculo. Nuestros héroes le dijeron la verdad. El oráculo estaba en posesión del explorador enano Roland Firebolt, el cual se encontraba viajando hacia Ironforge para llevarlo a la sede del gremio de exploradores.

Jaina les deseó suerte y sólo les hizo una exigencia. La Alianza no permitiría la reapertura del Portal Oscuro ni la creación de otro similar. Al terminar la reunión nuestros héroes decidieron visitar a los draeneis y su amiga en busca de información.

A los draeneis parecía irles bien. La aldea estaba siendo construida a buen ritmo y sus defensas eran decentes teniendo en cuenta el poco tiempo que llevaban allí. Earladine les recibió con un fuerte abrazo. Les habló de su trabajo entre los draeneis como intermediaria y sanadora. Tanto la Alianza como la Horda parecían contentas de haber encontrado un nuevo aliado. Sólo los elfos nocturnos parecían más reticentes a hablar con ellos, aunque en ningún momento rechazaron su petición de asilo. Ahora que eran vecinos los draeneis sabían que estaban siendo vigilados constantemente, pero se lo tomaban como un pequeño precio a pagar.

Hablaron con el anciano. Le preguntaron si alguna vez habían estado en Outland y la respuesta fue no. Estuvieron un tiempo en Draenor, pero escaparon antes de su destrucción. Viajaron por el Torbellino Inferior, pero jamás pisaron Outland.

Tras despedirse de su amiga el grupo viajó hacia Orgrimmar, donde pensaban reunirse con la última persona en Kalimdor que podía ayudarles.

Para su sorpresa, Thrall, líder de la Horda, les recibió enseguida. Había aprendido a confiar en Jaina y si ella decía que eran importantes, no cabía duda de que merecería la pena hablar con ellos.

Tal fue la confianza que depositó en ellos que no dudó en hablar con franqueza de temas bastante peliagudos para la Horda. Les confió que existen grupos de orcos alejados de la Horda que aún siguen trabajando para la Legión Ardiente. De ser eso lo que andaban buscando debían andarse con pies de plomo.

El símbolo de los estandartes pertenecía al clan Blackrock y les dio la dirección de la fortaleza cuando aún se encontraba en Draenor. Se encontraba en las cercanías de Lago Rojo. Aunque Outland no era un reflejo de Draenor, quizá podría ayudarles.

Thrall les prometió un mapa de Draenor con la localización de la fortaleza y que buscaría un mago que pudiera llevarles directamente hasta Outland.

Nuestros héroes decidieron esperar unos días por la propuesta de Thrall. Descansaron, se relajaron y se divirtieron (apuestas en boxeo incluidas). Por una noche se olvidaron de sus preocupaciones y de la carga que el destino había depositado sobre sus hombros.
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Re: Warcraft: Las crónicas de Izwik

Mensaje  Joss_Rand el Jue Mayo 19, 2011 11:35 am

¿Éste domingo hay partida en principio?
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Re: Warcraft: Las crónicas de Izwik

Mensaje  Txus el Jue Mayo 19, 2011 9:03 pm

En principio sí. Ya dirá Miguel a qué hora.
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Re: Warcraft: Las crónicas de Izwik

Mensaje  Stormfist el Vie Mayo 20, 2011 12:08 am

El domingo os podeis venir por la mañana, que estoy solo en casa XD
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Re: Warcraft: Las crónicas de Izwik

Mensaje  Txus el Vie Jun 03, 2011 2:33 pm

Capítulo 9: El rescate

Aquella misma tarde un mago se presentó ante ellos, o mejor sería decir una hechicera. Cuando se bajó la capucha vieron sus orejas puntiagudas y la extrema vejez que mostraban sus arrugas.

Se presentó a sí misma como Shandra y les dijo que venía en nombre de Thrall. Se sentó junto a ellos en una mesa de la posada y allí deliberaron sobre su plan. Les mostró el mapa que habían pedido y, aunque no fuera a ser de mucha utilidad en Outland, les indicó la posición de la fortaleza.

Cuando le contaron todos los detalles, la hechicera les llevó fuera de la ciudad y allí realizó su magia. Un umbral directo al Torbellino Inferior, directo a los restos del planeta rojo.

Reconocieron al instante las características de la dimensión demoníaca, pero aquí ni siquiera el suelo estaba en su sitio. En el horizonte veían las colosales montañas flotantes de Outland. Thorgrim, montado en su fiel grifo Blackwind, se adelantó para observar los alrededores mientras el resto del grupo escalaba la colina cercana. El mapa parecía concordar con la geografía circundante más de lo esperado. Aun así no les hizo demasiada falta. Hacia el Noreste, en un trozo de tierra que se sostenía sobre la nada allá en el horizonte, divisaron la fortaleza del clan Blackrock.

La hechicera, ante el ímpetu beligerante del grupo, insistió antes de partir que debían trazar un plan. Se ofreció a crear un disfraz mágico para sus compañeros, pero les preguntó cómo pensaban entrar.

Finalmente decidieron entrar por debajo. Cavando un túnel gracias a la magia del martillo de Korgan crearían un túnel hasta la parte inferior de la fortaleza, donde entrarían por sorpresa y, con un poco de suerte, llegarían directamente hasta las mazmorras.

Llevaron a cabo el plan de forma inmaculada. Entraron en el piso inferior de la fortaleza transformados en orcos y comenzaron su búsqueda. La zona en la que habían entrado resultó ser el almacén. Buscaron magia, pero allí no la encontraron. Pensaron en destruir las armas y las armaduras, pero el hechizo no duraría demasiado, por lo que decidieron desechar la idea.

Subieron las escaleras y escucharon a un par de guardias. El grupo se preparó para un ataque sorpresa y entre el pícaro y la exploradora acabaron con los guardias antes de que pudieran alzar la voz.

Siguieron explorando y pronto encontraron las escaleras que llevaban a las mazmorras. Allí encontraron otros guardias a los que no pudieron sorprender. Cayeron en cuestión de segundos, los suficientes para dar la alarma. Mientras los enanos se preparaban para detener a los guardias, el resto del grupo cogió las llaves y bajó a las mazmorras.

Allí encontraron a la elfa. No estaba sola. En celdas individuales había orcos verdes y rojos, un humano, un elfo y dos elfas. Nuestros héroes decidieron liberar a los elfos, al humano y a los orcos que no parecían consumidos por la corrupción.

El humano corrió escaleras arriba, justo para ver cómo Korgan movía los brazos de forma extraña. No sabía que estaba aplastando orcos con las propias paredes de la fortaleza. Los enanos habían escuchado el escándalo que se había formado al bajar sus compañeros, pero se sorprendieron al ver al humano. Tras intercambiar unas pocas palabras los enanos decidieron bajar. El humano decidió irse por su cuenta. Puso dos dedos sobre su frente y desapareció. Los enanos decidieron dejar las preguntas para más tarde.

Korgan reconoció a la elfa inconsciente. Estaba exactamente igual que en su visión.

Sin tiempo que perder, Korgan creó un agujero de salida en el suelo y al pasar el último lo cerró sobre sus cabezas. Abrió un camino hasta encontrar el agujero de entrada. Allí, sobre sus cabezas, vieron a un orco examinando el agujero. Al segundo siguiente murió.

El avatar de los titanes tapó la apertura y el grupo descendió hasta la salida. Allí esperaban Blackwind y la armadura de vapor de Nitori.

El grifo no podía llevarlos a todos, así que se dividieron para realizar dos viajes. Cuando emprendió el vuelo escucharon una explosión y vieron caer cascotes. En ese momento la hechicera les ordenó que se dieran las manos. Al unirse todos se puso dos dedos en la frente y en un instante se vieron en la cima de la colina. Llegaron antes que el grifo.

Una vez en tierra se llevaron a la elfa que venían a buscar y se despidieron del resto de prisioneros. Shaula preguntó a los elfos qué hacían allí y le respondieron que estaban con Illidan. Acto seguido, con una sonrisa en la boca y un agradecimiento hacia la otra elfa, se teletransportaron a otro lugar. Los orcos también decidieron quedarse en Outland. No pertenecían al clan Blackrock, pero no por ello iban a unirse a Thrall.

Para poder regresar al plano material, la hechicera necesitaba descansar. De modo que acamparon en la cueva más acogedora que pudieron encontrar. Antes de completar su descanso la elfa despertó. Habían cuidado de sus heridas y recuperaba el color poco a poco.

-Muchas gracias, maese Korgan –dijo cuando éste se presentó-. Mi nombre es Alleria, Alleria Windrunner.
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Re: Warcraft: Las crónicas de Izwik

Mensaje  Stormfist el Sáb Jun 04, 2011 4:39 am

Para el que le interese, aqui esta el articulo de WoWWiki sobre Alleria.

http://www.wowwiki.com/Alleria_Windrunner
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Re: Warcraft: Las crónicas de Izwik

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